Reivindicaciones

Nuestro Diosa Maat sigue estando presente en todas las acciones en defensa del clima. El viernes 24 de mayo nos sumamos a la acción del movimiento Fridays For Future en la bahía de Santander y, de esta manera, damos fuerza al movimiento a nivel internacional.








12/04/2019
Protesta contra el Banco Santander
• El Banco Santander ha celebrado esta mañana su Junta General Ordinaria de Accionistas. El banco es una de las entidades financieras del mundo que más contribuyen al cambio climático, según un informe de reciente publicación.
• Ecologistas en Acción ha recibido a los accionistas con una pancarta y un reparto de hojas informativas a las 9:00 en el palacio de Exposiciones y Congresos de Santander para dejar bien claro que los bancos fósiles no tienen cabida en la sociedad y advertirle al Santander de que la rebelión climática está cerca. El velero Diosa Maat de Ecologistas en Acción ha navegado frente al Centro Botín para lucir pancartas de protesta contra los bancos fósiles y llamando a una rebelión ciudadana por el clima de aquí a 2020.
• La campaña internacional ‘2020: rebelión por el clima’, de la que forma parte Ecologistas en Acción, hace un llamamiento público a sumarse a esta emergente ola de movilizaciones contra el cambio climático.
En su plan de eficiencia 2016-2018 el Banco Santander afirmaba que dedicaba 69,8 millones de euros a paliar su impacto en el cambio climático. Se trata de una cifra ridícula comparada con los casi 13.400 millones de euros dedicados en ese período de tres años a financiar los combustibles fósiles, según el informe ‘Fossil Fuel Finance Report Card 2019’. El Banco Santander aparece en esta lista de los bancos más sucios del mundo. Incluso para algunos sectores, como los proyectos de gas y petróleo en aguas ultraprofundas, la entidad se sitúa en los cinco primeros puestos.
Recientemente el consejero delegado del Banco Santander declaraba que “un banco no puede ser sostenible si no contribuye a la sociedad”. Sin embargo el Santander parece más decidido a contribuir al suicidio climático. El banco asegura estar comprometido con el Acuerdo de París, pero desde la fecha de la firma de dicho acuerdo el banco no solo ha continuado financiando algunas de las actividades más sucias del planeta, como el fracking, las arenas bituminosas o las prospecciones en el Ártico, sino que además ha sido de los bancos que más decisivamente han contribuido a expandir aún más los combustibles fósiles (aparece el número 25 de la lista, en la categoría de “nuevos proyectos”).
Merece la pena resaltar el reciente papel que ha desempeñado el Banco Santander en la financiación de una de las empresas más sucias de Europa, la energética PGE (Polska Grupa Energetyczna S.A), cuyo socio mayoritario es el Estado polaco. En septiembre de 2018 el banco firmó una importante operación, junto con otros dos bancos, por un importe total de 950 millones de euros. La empresa, propietaria de la planta termoeléctrica de carbón de Bełchatów (la más contaminante del continente), tiene planes de expansión a nuevos proyectos de carbón en 2019 (Opole) y 2020 (Turow). Ambos superan, por ejemplo, a todas las centrales de carbón existentes en Portugal o equivalen al 20% de las de nuestro país. Sin la financiación que entidades como el Banco Santander les conceden estas empresas difícilmente podrían desarrollar sus planes de crecimiento.
Polonia es el país europeo más dependiente del carbón, en el que, aún en 2019, el 80% de la electricidad proviene de quemar este mineral. La coalición Rozwoj tak - Odkrywki nie (Desarrollo Sí, Minas a Cielo Abierto No) lleva desde 2009 organizando referéndums sobre explotaciones mineras y luchando contra los proyectos extractivos y las centrales térmicas. Ya ha conseguido que 9.000 millones de toneladas de lignito queden bajo tierra.
Jakub Jerzy Gogolewski, ‘Kuba’, es coordinador de proyectos de esta organización y está especializado en banca, finanzas y energía. Este viernes ha participado en la junta de Accionistas del Banco Santander, celebrada en la capital cántabra, para preguntar a la directiva de la entidad por qué ha destinado 13.400 millones de euros en los tres últimos años a financiar la industria de los combustibles fósiles, según el informe Fossil Fuel Finance Report Card 2019, lo que le convierte en uno de los bancos más sucios del mundo.